San José, Costa Rica. 30 de julio del 2026 -El Conservador CR- Nos hablan de inversión, innovación e inteligencia artificial, nos prometen desarrollo y empleo. Pero casi nadie habla de la factura que pagaremos los costarricenses por el mega centro de datos que construirán en Limón: Quantum AI Free Zone.
Cada servidor genera calor y requiere sistemas permanentes de enfriamiento. Dependiendo de la tecnología utilizada, un solo centro de datos puede consumir millones de litros de agua al año y demandar una carga eléctrica equivalente a la de miles de hogares.
El sitio menciona lo siguiente:
“El campus de la Zona Franca de IA Cuántica ofrece una combinación excepcional de energía escalable de 200 MW con respaldo de la red pública, ventajas fiscales propias de una zona franca, una estrategia integral de agua potable y de pozo, conectividad de fibra óptica y el reconocido perfil de Costa Rica en energías renovables.”
Las preguntas son inevitables:
Estas preocupaciones no nacen de la imaginación, son debates que ya enfrentan numerosos países. Veamos algunos ejemplos:
Costa Rica no puede darse el lujo de ignorar estas experiencias.
Debemos preguntarnos qué ocurrirá cuando una comunidad limonense enfrente restricciones de agua potable mientras miles de servidores continúan operando día y noche.
También corresponde exigir absoluta transparencia sobre las condiciones bajo las cuales operará este proyecto, incluso en impuestos como bien lo menciona el sitio web de Quantum pagará 0%, ya que operará bajo los beneficios del Régimen de Zona Franca.
Asimismo, la empresa asegura que contará con una demanda eléctrica de 200 megavatios (MW), una cifra que equivale a casi dos terceras partes (65,4%) de la capacidad de la Planta Hidroeléctrica Reventazón, la mayor generadora de electricidad de Costa Rica, cuya potencia instalada es de 305 MW.
Por ende, el centro de datos Quantum, por sí solo, requerirá el equivalente al 5,38% de toda la capacidad eléctrica instalada del país, un volumen de energía suficiente para abastecer más de 576.000 hogares costarricenses.
Durante décadas, los costarricenses hemos protegido nuestros bosques, defendido nuestras cuencas y construido una reputación internacional basada en la conservación ambiental. Resulta legítimo cuestionar si esos recursos terminarán convirtiéndose en el combustible silencioso de la inteligencia artificial global que a la larga atentará contra nuestra sociedad.
Todo esto sin un debate nacional serio, sin estudios independientes plenamente públicos y sin información transparente sobre sus verdaderos impactos al mediano y largo plazo para los ciudadanos costarricenses.
Este es solo el principio de lo que nos hará la Inteligencia Artificial como parte de la farsa de la sostenibilidad que predica la #Agenda2030
#NOSOTROS_SÍ_SOMOS_CONSERVADORES
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En la reciente reunión de los "salvadores del planeta", donde el presidente de Costa Rica Carlos Alvarado, sólo fue a hacer el ridículo, nos terminaron de vender, ningún medio nacional ha expuesto la barbarie que es la capitalización de la naturaleza por el globalismo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha atribuido la potestad de interferir en la soberanía de todos sus países miembros para la toma de decisiones en cuanto al manejo interno de la pandemia del COVID -19. Y así lo pretende continuar haciendo, de firmarse un acuerdo internacional donde dirán cuales serán las medidas que tendrán que adoptar cada país frente a futuras pandemias.
Una vez más un gobierno de la República de Costa Rica aprovecha mientras el pueblo está entretenido con el juego mundialista en Catar de la Selección Nacional y le mete al pueblo un golazo.