San José, Costa Rica. 02 de agosto del 2025 -El Conservador CR- La Agenda 2030 es un plan global compuesto por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas, impulsado por las Naciones Unidas (ONU) y adoptado por todos sus países miembros, incluido Costa Rica, que la firmó en 2015 bajo el gobierno de Luis Guillermo Solís. Su implementación fue asegurada mediante un decreto ejecutivo que le otorgó rango de interés nacional, alineando al Estado costarricense con la visión de la ONU.
A simple vista podemos decir que es una utopía, promete un mundo sin pobreza, sin hambre, con salud universal, igualdad de género, agua limpia, paz y justicia para todos. Pero basta con mirar más allá de la superficie para descubrir que esta agenda es cualquier cosa menos inocente. Bajo su lenguaje amable y sus bellas intenciones se esconde una hoja de ruta totalitaria, diseñada para imponer un nuevo orden global al margen de la soberanía de las naciones y la voluntad de sus ciudadanos.
La Agenda 2030 no fue elaborada por los pueblos, ni votada en parlamentos democráticos. Fue diseñada por una élite tecnocrática que actúa como si supiera lo que es mejor para todos, sin necesidad de consultar a nadie. La ONU, un organismo creado para promover la paz entre naciones, ha mutado en un ente ideológico que busca uniformar al mundo según una visión globalista, anticristiana, contraria a nuestras creencias y tradiciones.
Veamos tan solo cinco razones específicas, del por qué los conservadores no pueden defender, ni tampoco impulsar la Agenda:
1.Ataque directo a la familia y a los valores tradicionales (ODS 4, 5)
Uno de los elementos más preocupantes de la Agenda 2030 es su ataque sistemático al modelo de familia tradicional. El ODS 5, disfrazado de “igualdad de género”, promueve políticas que eliminan el reconocimiento del rol natural y complementario del padre y la madre. La palabra “familia” no aparece en ningún objetivo, ni en ninguna meta, y el término “madre” solo se usa para hablar de la “madre Tierra”.
La ideología de género, impuesta transversalmente en toda la agenda, pretende borrar las diferencias naturales entre hombre y mujer, negando la biología y reemplazándola por una visión ideológica que reconoce decenas de “identidades de género”, sin ningún fundamento científico. Esta desconexión entre naturaleza y verdad ha llegado a convertirse en política pública obligatoria en muchos países, incluso en Costa Rica, con su “enfoque de género” que implica la incorporación de la “perspectiva de género” en políticas públicas, leyes y programas, dejando en el olvido los términos “sexo” que define claramente a las personas como hombre o mujer, según su naturaleza biológica.
2. Adoctrinamiento sexual desde edades tempranas (ODS 3, 4, 5)
La Agenda 2030 promueve programas educativos globalistas que socavan el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus valores. Bajo el pretexto de “educación sexual integral”, se introducen contenidos que promueven el libertinaje, normalizan la transexualidad, la homosexualidad, y celebran espectáculos inadecuados para menores como los “Drag Queens”, el Pride en el contexto LGTBI con escenas inadecuadas en un desfile multicolor al que asisten niños.
Además, impulsan el uso de anticonceptivos desde edades tempranas, la legalización del aborto bajo el disfraz de derechos sexuales y reproductivos, y hasta la eutanasia como “opción compasiva”. Todo esto representa un ataque directo contra la vida, la inocencia y la dignidad humana.
3.Ecologismo radical y desprecio por la vida humana (ODS 2, 12, 13, 15)
En nombre del “desarrollo sostenible”, la Agenda 2030 promueve un ecocentrismo que coloca a la naturaleza por encima del ser humano. La agricultura, la ganadería y la producción de alimentos -pilares para la subsistencia humana- son demonizadas por su supuesta contribución al cambio climático, al aumento de gases de efecto invernadero, calentamiento global y una serie de discursos de un trágico porvenir para la humanidad si no eliminan las actividades que por siglos ha realizado el ser humano. Traer hijos al mundo es una amenaza a las estadísticas de sobrepoblación que lo advierten como un desastre para la estabilidad mundial, desde aquella famosa reunión en El Cairo la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD).
Este culto moderno a la naturaleza se ha convertido en una religión sin Dios, donde toda acción del hombre es vista como una amenaza, y todo lo natural es sagrado, excepto la vida humana. Eso sí, las élites que predican esta nueva fe no se consideran parte del problema; pueden cruzar tres continentes en una semana en sus jets privados, y su exceso de CO₂ se presenta como un sacrificio necesario por un futuro “sostenible”.
4.La fe y la soberanía nacional bajo amenaza (ODS 10, 16 Y 17)
La Agenda 2030 ignora por completo a Dios, la fe, las tradiciones religiosas y la cultura de los pueblos. Impone un pensamiento único en nombre del progreso y tacha de “ignorantes, fascistas, ultraderechistas y retrógradas” a quienes disienten. Los gobiernos que se alinean con esta agenda ceden su soberanía a organismos internacionales. Crean acuerdos y marcos legales que los países adoptan, comprometiéndose a cumplirlos incluso por encima de sus propias leyes, bajo el principio del derecho internacional. Se trata de compromisos asumidos sin consulta ciudadana, pero que afectan directamente la soberanía y el orden jurídico interno.
¿Ser conservador en estos tiempos?
En esta época de efervescencia "woke" es convertirse en el principal antagonista del rumbo que trazan las élites que operan tras el poder de la ONU. Es resistir, con firmeza y convicción, a fuerzas globales inmensamente poderosas que compran voluntades brindando privilegios, viajes y beneficios materiales, que avanzan con una agenda que desmantela valores y corrompe conciencias. En este tablero oscuro, gobiernos débiles -por ignorancia, ambición o cobardía- entregan su soberanía, abren sus puertas al globalismo y dejan a sus pueblos a merced de estructuras que no eligieron. La decadencia social, la violencia y el caos cultural no son casualidad; son el combustible de quienes se alimentan del desorden para imponer su dominio.
Todo lo anterior deja muy claro que un conservador, incluso sin necesidad de ser creyente religioso, no puede coquetear con la Agenda 2030, hacerlo es abrirle las puertas al caballo de Troya. La rebelión que podemos armar los conservadores es de conocimiento, de participación patriota en los movimientos sociales y políticos, ignorar lo que sucede es ser cómplice de un futuro oscuro para las próximas generaciones.
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En la reciente reunión de los "salvadores del planeta", donde el presidente de Costa Rica Carlos Alvarado, sólo fue a hacer el ridículo, nos terminaron de vender, ningún medio nacional ha expuesto la barbarie que es la capitalización de la naturaleza por el globalismo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha atribuido la potestad de interferir en la soberanía de todos sus países miembros para la toma de decisiones en cuanto al manejo interno de la pandemia del COVID -19. Y así lo pretende continuar haciendo, de firmarse un acuerdo internacional donde dirán cuales serán las medidas que tendrán que adoptar cada país frente a futuras pandemias.
Una vez más un gobierno de la República de Costa Rica aprovecha mientras el pueblo está entretenido con el juego mundialista en Catar de la Selección Nacional y le mete al pueblo un golazo.