San José, Costa Rica. 16 de diciembre del 2025 -El Conservador CR- En una reciente votación de la resolución A/C.3/80/L.20/Rev.1 sobre Derechos del Niño en la Asamblea General de la ONU, hay un dato que el gobierno costarricense ha evitado explicar con claridad y es que Costa Rica no propuso ni apoyó eliminar el lenguaje de “salud sexual y reproductiva” del texto final aprobado.
Para este caso en particular, sí hubo una propuesta formal para eliminar ese lenguaje presentada por Burundi. Lo hicieron mediante la enmienda A/C.3/80/L.64, con la que solicitó suprimir todas las referencias a “salud sexual y reproductiva” en los párrafos 13, 27, 43 y 46 del proyecto de resolución mencionado en el primer párrafo. Esa era la oportunidad para que los gobiernos que se dicen provida demostraran coherencia, apoyaran con fuerza y de una buena vez eliminar de raíz cualquier portillo que pueda dar paso al aborto.
Cabe destacar que el gobierno de Costa Rica ni presentó enmiendas, ni apoyó públicamente la supresión del término, no rompió el consenso y SÍ votó a favor del texto final, aun sabiendo que mantenía ese lenguaje. Las enmiendas presentadas por Borundi fueron rechazadas incluso por la representación de gobierno costarricense, quedando el contenido ideológico intacto, con la complacencia y apoyo de gobiernos que prefieren el silencio diplomático antes que la defensa de principios que descaradamente, en su propio patio dicen defender.
En consecuencia, es necesario que no dejemos pasar este punto, porque dentro del sistema de Naciones Unidas, la expresión “salud sexual y reproductiva” no es neutral ni inocente. Ha sido utilizada de forma reiterada para abrir paso a la agenda abortista, incluyendo el aborto como respuesta frente a embarazos considerados “no previstos” o “inesperados”, así como para imponer educación sexual ideologizada y legitimar la intervención del Estado por encima de la autoridad de los padres. Por eso, varios países han intentado durante años excluirla de resoluciones que afectan a niños y adolescentes.
Aquí se cae el relato del supuesto conservadurismo del oficialismo, los conservadores de pose política, porque cuando llegó el momento de actuar -no de hablar- Costa Rica eligió alinearse con la agenda dominante de la ONU, la Agenda 2030 y no por imposición, sino por decisión bajo conocimiento de lo que hacen, en pro de mantenerse alineados al globalismo.
Pero resulta que otros países sí demostraron que había alternativa, por ejemplo, Estados Unidos, Argentina, Paraguay e Israel rompieron el consenso, evitando que la resolución se convirtiera en un precedente internacional obligatorio. Argentina incluso rompió el consenso regional del GRULAC (grupo de diálogo y concertación, no vinculante, de todos los Países de América Latina y el Caribe, cuyo fin es crear consenso en diversos temas de la Región). Costa Rica, en cambio, optó por la comodidad del grupo y la obediencia externa.
Teniendo todo muy claro, es necesario entender que, el voto que dio Costa Rica no fue un error técnico ni una omisión menor, fue claramente, una postura política clara de aceptar el lenguaje de “salud sexual y reproductiva” aplicado a niños y permitir que se siga utilizando como base para futuras presiones internacionales, dando paso en un futuro cercano a la imposición del aborto de continuar gobernando el globalismo.
Ser conservador no se basa en un discurso, sino en actuar cuando así corresponde, defendiendo los principios más básicos como la vida y la familia, es ser coherente en actuar según los principios que gobiernan el corazón, no por pose política solo para quedar bien con ciertos grupos y captar votos.
Nuevamente en la ONU, Costa Rica no defendió la vida, ni la familia, ni la soberanía parental, defendió la continuidad de la agenda globalista, se desnudó, mostró lo que realmente hay debajo de esa máscara que usan en campaña para llamarse conservadores.
#NOSOTROS_SÍ_SOMOS_CONSERVADORES
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En la reciente reunión de los "salvadores del planeta", donde el presidente de Costa Rica Carlos Alvarado, sólo fue a hacer el ridículo, nos terminaron de vender, ningún medio nacional ha expuesto la barbarie que es la capitalización de la naturaleza por el globalismo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha atribuido la potestad de interferir en la soberanía de todos sus países miembros para la toma de decisiones en cuanto al manejo interno de la pandemia del COVID -19. Y así lo pretende continuar haciendo, de firmarse un acuerdo internacional donde dirán cuales serán las medidas que tendrán que adoptar cada país frente a futuras pandemias.
Una vez más un gobierno de la República de Costa Rica aprovecha mientras el pueblo está entretenido con el juego mundialista en Catar de la Selección Nacional y le mete al pueblo un golazo.